17 de julio de 2010

3.- Nobles o macehuales


            "(...) sacaron del pueblo de Nochistlan algunos indios para poblar el pueblo llamado San Gaspar, cerca de Xalostotitlan y del origen de estos se fundaron cuatro pueblos que son Mitic, y este de San Juan que esta a la orilla de un rio y, Mezquitic y otros tres que hay en el beneficio(...)"

                      Fran Antonio Tello
                      Cronicas Miscelanea
                      de la santa Provincia
                      de Xalisco, 1636-1653







Según las leyes españolas los indios no deberían ser sometidos a servidumbre, ni privados de su libertad, ni de la posesión de sus bienes, sin embargo en la vida cotidiana y en el orden social estas no se aplicaron, por tal motivo, tanto los Señores naturales  llamados “Tlatoque”(1),[1] como sus antiguos súbditos, se fueron adaptando a las circunstancias de la época que les tocó vivir (Pérez-Rocha y Tena Rafael, La Nobleza indígena del Centro de México, 2000: 11).

Durante los primeros años de la conquista española Don Hernando Cortés, formulo en 1524 sus “Ordenanzas de buen gobierno”, en el que se reconoce que el control eficaz de las comunidades indígenas solo sería posible por medio de sus antiguos principales: en ellas se ordenaba a los españoles que si en los pueblos de su repartimiento hubiere señor o señores, y si no los hubiere, principales, tomaran de estas personas a sus hijos y los enviasen  a la ciudad o villa donde hubiera monasterio y los entregaran a los frailes para que fuesen instruidos en la santa fe católica, y si no hubiere monasterio, los dieran al cura, y si tampoco lo hubiese, se nombrara una persona para este efecto, y si así no lo hiciesen, perderían los indios de repartimiento que tuviesen (Pérez-Rocha, 2000: 15).

Años después, en el centro de México, los descendientes de los antiguos Señores se dieron a la lucha por obtener privilegios nobiliarios, mantener su pasado y recuperar el dominio sobre las tierras que habían pertenecido a sus antecesores, así como el tributo y el servicio personal de sus habitantes. Estas demandas de los principales se justificaban en “el ser nobles y descendientes de los Mayores Señores prehispánicos, el papel que desempeñaron durante la conquista, el ser cristianos y haberla transmitido a otros indígenas; el papel desempeñado en el gobierno indígena como caciques y gobernadores; y el ser muy pobres”. Sin embargo, estos indios principales fueron los mas aculturados, y poco a poco las diferencias con los demás indígenas fueron más evidentes, al grado de considerarse ellos mismos españoles, conforme avanzaba el periodo colonial (Pérez-Rocha, 2000:13,16,17,68).

Tras la conquista española, los llamados “Altepetl[2](2) conservaron su significado prehispánico de estado étnico en el que una organización de personas ejercía soberanía sobre un territorio. Por este motivo fueron los  llamados “principales”, quienes actuaban en los actos oficiales de los naturales congregados en los pueblos de la región alteña, pues generalmente estos eran descendientes de algún personaje noble o bien de los fundadores del pueblo. Para el gobierno local se conformaba un cabildo indígena integrado por un alcalde, un regidor, un alguacil encargado de ejecutar penas impuestas por el alcalde y un fiscal (Sullivan John, Ytechcopa timoteilhuia yn tobicario. Acusamos a nuestro vicario, Pleito entre los naturales de Jalostotitlán y su sacerdote, 1618, 2003:17; Gómez Mata Mario, Apuntes Históricos de Teocaltitán de Guadalupe Jalisco, 2007: 60).

En nuestra  Región de los Altos de Jalisco, es difícil hablar de una continuidad genealógica para las familias indígenas establecidas en ella. Sin embargo, existen algunas pistas que nos pueden brindar una luz, especialmente para la nobleza indígena, descendiente de los antiguos “Tlatoanis”(3),[3] que es el título de “Don” , al  considerarlos principales, pero al mismo tiempo estos fueron los primeros en perder sus posiciones, al no tener el reconocimiento de sus derechos sobre tierras, servicio y tributo, sufriendo nuestra nobleza indígena un proceso de macehualizacion(4)[4] (Pérez-Rocha, 2000: 68).

Gracias al análisis del antiguo documento, traducido y publicado por el Dr. John Sullivan, además de los padrones parroquiales elaborados al transcurrir los siglos XVII y XVIII, se desprende que solo unos cuantos indios contaban con apellidos y estos eran los mismos apellidos que caracterizaban a la población española, establecida también en la región, como: García, Guzmán, Hernández, Martín, Núñez, Sánchez, Vázquez, además de Ángel, Flores y Cruz. La pérdida de los libros sacramentales del siglo XVI y de la primera mitad del siglo XVII en la parroquia de Jalostotitlán, dificultan aun más la elaboración de estas secuencias genealógicas.

Afortunadamente en la Parroquia de Santa María de los Lagos, aún se resguardan legajos con registros parciales del siglo XVI y XVII. Además, para el territorio de la Alcaldía Mayor de los Lagos, se cuenta con excelentes investigaciones del Mtro. Don Rogelio López Espinosa y de los hermanos Don Carlos y Don Mario Gómez Mata, quienes consideran al pueblo de la Laguna, como el pueblo matriz, dada su mayor antigüedad y porque de él se desprendieron los pobladores de nuevos núcleos. Por tradición de los propios pobladores de La Laguna, se nombraba como antiguo principal de este pueblo a Sebastián Santiago, el “Chan[5] (5)  del Agua”. El Doctor Agustín Rivera y San Román, decía que este pueblo se había formado de indios chichimecas. Don Alfredo Hernández Terres, cita como indio principal y cabeza de este grupo a Juan de Santiago, a quien hace de ascendencia Tlaxcalteca (Gómez Mata Carlos, Lagos indio, 2002:71,72 y 77).(6) [6]


El investigador Mario Gómez Mata, encontró que también se asentaron en La Laguna indios Otomíes procedentes del centro del país. Por su parte el Licenciado Alfredo Moreno González, en su obra titulada “Santa María de los Lagos, menciona que los apellidos dominantes fueron: De Santiago, Nolasco, Facio, Reyes, Escobedo, Clemente, Ibarra, Rocha, Cano y Lara (Gómez Mata Mario, Relevo Patronal en Lagos, de San Sebastián a Nuestro Padre Jesús del Calvario, Religión y etnicidad, 2006: 72; Moreno González Alfredo, 1999:78).

Claro ejemplo del proceso de Macehualización, es el caso de los descendientes del Cacique Xahualot, antiguo Tlatoani Cazcán, quienes  adquirieron el apellido de Mendoza durante la conquista, precisamente del Virrey Don Antonio de Mendoza: (7)[7] 

Para la elaboración de  la Relación Geográfica del Pueblo de Teocaltiche, se congregaron en calidad de informantes a nueve naturales, entre los que destacan los Nietos del Antiguo Cacique Llamado Aquano; en el Capitulo Catorce, dichos testigos dijeron: que este pueblo y el de Nochiztlán, eran de un Indio que se llamó en lengua Caxcana Aquano, que según ellos significaba “Capitán Mayor de las Guerras,” [8] (8) por cuyo mandato y orden se hacían las guerras y se conquistaban las tierras; se le reconocía algún vasallaje por ser valiente y descendiente de  gente principal.  También se le recordaba por llegar a ser un hombre muy gordo.

Aquano o Aguano, según la  citada relación, tuvo dos hijos de los cuales uno murió durante la conquista y el otro se nombro Yecotl, que quiere decir Quemador,  a quien después de Bautizado se le nombró Don Martín; fue gobernador del Pueblo de Teocaltiche y lo mataron los indios Chichimecas en el camino de Zacatecas, donde dicen  Las Palmillas, yendo a dichas minas con Diego Delgadillo, cuando en Junio de 1561 acompañaron a algunas carretas que venían de la Ciudad de México. (El Dr. Don Thomas Hillerkuss, ha estado publicando diversos tomos de su   Diccionario Biográfico del Occidente Novohispano, en el que se encuentra cuantiosa información, sobre la gran mayoría de los primeros pobladores; T. II, 2001:19).

En 1584, vivían en el Pueblo de Teocaltiche, dos hijos de Martín Yecotl, a quienes se dice Don Baltasar de Mendoza que es gobernador y Don Pedro de Mendoza; también se cree que era hermano de los anteriores Don Diego de Mendoza, quien  al igual que ellos fungió como testigo (Acuña Rene. Relaciones geográficas del siglo XVI: Nueva Galicia, Relación del Pueblo de Teucaltiche, 1988:293-308).

El erudito Don Ignacio Dávila Garibi, menciona que los testigos que declararon en 1584 ante Hernando Gallegos, entre tantos datos confusos y aun contradictorios, dieron algunas noticias cuya exactitud puede comprobarse mediante otros documentos de la época. Al hablar del cacique de Teocaltiche, Aguano, dijeron que éste había muerto poco antes de que Nuño de Guzmán conquistara las tierras de los Cazcanos y que tal Aguano también era cacique de Nochiztlan,   cuyo sucesor,  a lo que parece, fue Petacatl. Dicho Nombre es propuesto por Dávila Garibi, quien el mismo señala que lo habían olvidado  los Testigo. (Dávila Garibi J. Ignacio, Bosquejo Histórico de Teocaltiche, 1945:122).

Respecto a este Petactl, Dávila señala que fue hermano de Tenamaxtli, y que fue Señor de Nocheztlán, con Jurisdicción en Teocaltech, a demás menciona los Nombres de Caciques de Pueblos circunvecinos durante la Guerra del Miztón; las jurisdicciones o cacicasgos que proporciona Dávila Garibi se contradicen con los datos publicados en 1996 por el Dr. Ernesto Juárez Frias en su libro Tenamaztle Héroe Nacional;  al hablar de Tenamaztle Menciona que: “Se tiene por cierto que fué hermano de Papalotl, Cacique de Nochiztlan”; sobre Petacatl, dice que fue Señor de Jalpa y que en Noviembre de 1541, abandonó a los sitiados en el Peñol de Nochiztlan; más tarde el mismo autor menciona que Tenamaztle y el Cacique de Nochiztlán “Don Francisco de Aguilar” como segundo Jefe, atacaron Guadalajara el 28 de Septiembre de 1541(Dávila, 145:121; Juárez Frías, 1996:40,54,55 y 35, en Referencia a Fray Antonio Tello).

Cierto es que el Cacicazgo de Teocaltitech, dependió de Nochiztlán; en tal virtud la Relación Geográfica del Pueblo de Nochiztlán, efectuada en 1584 aporta datos complementarios, pues los informantes dijeron, que dicho pueblo era de un indio Nombrado Panen, y tras de este vino otro que se llamó Xavalotl. (9)[9]   “Y este Xavalot, cuando entraron los españoles en esta tierra, se volvió Cristiano y se llamó Don Miguel, y de este procedió un Don Francisco Papalotl, que lo tenía como por allegado a su casa, y este quedó en su lugar. Y, muerto el dicho Don Francisco Papalotl, le sucedió un hijo suyo que se llamaba Don Pedro de Mendoza; y éste murió, y quedó un hijo suyo, y no gobierna”; al respecto Don René Acuña, puntualiza que el bautismo de los Caciques de Nochiztlán presumiblemente tuvo lugar a fines de 1531, durante el primer amago Misionero de los Religiosos de San Francisco en esa región. (10)[10]  Dicho cacique debió morir antes de 1540, por que según consta cuando el alzamiento de los indios de la Provincia, ya era cacique de los Cazcanes su sucesor Don Francisco (Acuña René, 1988:168-169), coincidiendo estos datos con los anteriormente expuestos.

Cuando se levanta la información del Pueblo de Teocaltiche el 30 de Diciembre de 1584, firman como testigos los Nietos de Aguano, bautizados con los nombres de Baltasar, Diego y Pedro de Mendoza, Hijos de Don Martín Yecotl quien fué Gobernador de Dicho Pueblo (Acuña René, 1988:295). Al respecto de estos personajes, Dávila Garibi dejó escrito que: “en los libros Parroquiales de Teocaltiche, hay barios Bautizados de Apellido Mendoza, posibles descendientes de Aguano” (Dávila Garibi, 1945:181-183).

Gracias a los Extractos de las Confirmaciones de Teocaltiche, realizados por nuestra gran amiga México-Estadounidense, la Genealogista Mary Lou Montagna, y publicados en el “Diario Genealogico de la Sociedad Hsipánica de Historia y Busqueda de Ancestros”,(11)[11] entre otros Mendoza se han ubicado confirmados a los Hijos de Don Baltasar de Mendoza e Isabel de la Cruz Navarro, siendo uno de ellos: Thomas, Hijo de Baltasar e Isabel, Padrino Miguel Juárez, confirmado el 6 Enero de 1654 (Montagna, 1994: Vol. I, 1995: Vol. II, y 1996:Vol III).

Respecto a Don Baltasar de Mendoza y su esposa Isabel de la Cruz Navarro, he podido localizar en la Parroquia de Teocaltiche, sus respectivas actas de Defunción:


Al Margen: Theocaltiche  Ysabel de la  Cruz Navaro Mestissa Casada.
En el Pueblo de Theocaltiche en 3 dias del mes de Diciembre de 1698, se enterro en esta Santa Iglesia Parroquial a Ysabel de la Cruz Nabarro, mujer de Don Baltasar de Mendoza Mestizos de este Pueblo. Recibió los Santos sacramentos. No testo.

Al Margen: Theocaltiche Don Baltasar de Mendoza Mestisso viudo de Ysabel de la Cruz  Nabarro.
En el Pueblo de Theocaltiche en 24 dias del mes de diciembre de 1698 años. Se enterró en esta Santa Iglesia Parroquial a Don Baltasar de Mendoza Mestisso viudo de Ysabel de la Cruz Nabarro. Recibió los Santos Sacramentos. Aunque testo nada dexo.

De esta familia, probablemente descendiente del Cacique Xahualot o Aguano, existe el matrimonio efectuado el 29 de Febrero de 1688 en Teocaltiche, de Don Thomas de Mendoza Mestizo, hijo de Don Baltasar de Mendoza e Ysabel de la Cruz; con María Sánchez, hija de padres no conocidos. Fueron sus Padrinos Juan de Aldrete y Francisca Ximenes su mujer; testigos Bernabé Morán y José de la Trinidad.

Finalmente el 1 de Febrero de 1750 Pablo Manuel de Mendoza, Mestizo, originario del Pueblo de Teocaltiche, hijo de Thomas de Mendoza Difunto, contrae matrimonio con Juana María Luxan India originaria del pueblo de Teocaltiche, hija de Andrés Quintero Luxan y de María de la Candelaria. La familia Mendoza Luxan emigró a la Jurisdicción de Aguascalientes y se establecieron en la Hacienda de San Miguel de los Alba, donde fueron testigos de los pleitos entre los pobladores de dicha Hacienda y las familias del Puesto del Sauz de los Macias, por la posesión de la Pequeña imagen de Nuestra Señora de la Encarnación.

No obstante de ser los Mendoza más antiguos de nuestra región, los de “Raigambre Prehispánica”.   En el actual territorio del Municipio de Encarnación, se estableció la familia del Capitán Francisco de Mendoza, quien fue vecino de la villa de Aguascalientes y esposo de Magdalena de Villalobos una de las hijas de Don Tomas de Villalobos y de Doña Catalina Macias Valadez.  Según datos localizados por la Genealogista Doña Mary Lou Montana, Don Francisco era sobrino del Capitán Pedro de Mendoza, originario de Salamanca, España. De acuerdo con lo  publicado por la Historiadora Doña  Beatriz Rojas, Don Pedro de Mendoza se estableció en la Villa de Aguascalientes y se desempeño como mercader (Beatriz Rojas, 1998: 237).

En correspondencia electrónica, titulada “sobre los Mendoza de Aguascalientes”, otra gran Investigadora México-Estadounidense, la Maestra Doña Connie Domínguez, me escribió el 26 de enero del 2003, diciendo entre otras cosa, que en los principios del siglo XVII, solamente había encontrado dos familias Mendoza:  La de Pedro de Mendoza y la de Bartolomé de Mendoza, quienes  muy probablemente fueron hermanos, casados con María y Mariana de Montoro, las hijas de Juan de Montoro y de Catalina de Ayala, principal fundador de la Villa de Aguascalientes.

La importancia del Capitán Don Francisco de Mendoza, radica en que dio su nombre al paraje denominado “Lo de Mendoza”,  pues acrecentó las tierras de su esposa, por medio de compras a los herederos de sus suegros Don Thomas de Villalobos y de Doña Catarina Macias-Valadez y Villegas, dueños de la llamada “Estancia de los Villalobos”: Una parte de las tierras registradas con el nombre de “Sitio de la Cieneguilla”, las adquirió el 21 de Octubre de 1686 por compra a su cuñado Don Miguel de Villalobos,(12)[12]  de estas, el 7 de Mayo de 1695 le vendió dos caballerías de tierra a Don Antonio de Cuellar y el 31 de enero de 1704, le vendió al Capitán Don Antonio de Acosta,  las tierras descritas como:

un sitio de ganado Mayor en la Jurisdicción de Teocaltiche en el río que llaman los Sauces, camino debajo de Michoacán, contiguo a otro mi sitio de los herederos de Thomas de Villalobos, el cual es mío propio y lo hube y compre de Doña Nicolasa Lomelín viuda de Don Cristóbal de Villalobos, y de Francisco Galván y de Doña Petronila de Villalobos su mujer (…) el cual linda por el oriente, norte y sur con tierras de dicho Antonio de Acosta y por el poniente con tierras del Bachiller Francisco Martín del Campo. Y con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres, derechos y servidumbres, cuantas ha y tiene, y por derecho le deba pertenecer, y con la casa, ranchos, corrales y más que en el hubiere fabricado (…)  en precio y cuantía de quinientos pesos de oro común en reales.(13)[13]


El Capitán Don Antonio de Acosta, integrará la parte de Mendoza a su “Hacienda de los Magueyes”. El primero de abril de 1722, sus hijos Don Felix y Doña Juana de Acosta, mediante la permuta que hicieron con sus primos Cristóbal y Antonio de Cuellar y Macías-Valadez, como albaceas de su padre Don Antonio de Cuellar, adquirieron las caballerías de “La Cieneguita”, conjuntamente con otras tierras en “La Cañada de los Charcos”, mismas que Don Felix, dará en pago de deudas hereditarias a sus otros hermanos.(14)[14]

Por tal motivo Don Agustín y Don Luis de Acosta, el 6 de Diciembre de 1758 como parcioneros de Don Miguel de Villalobos, cedieron tres cuartos y cuatro caballerías de tierra para la fundación de la Villa de Nuestra Señora de la Encarnación, Sauz de los Macias (Quesada Cervantes Alfonso, Apuntes Históricos sobre la ciudad de Encarnación de Díaz, Jalisco, 1922:7; Topete del Valle Profr. Alejandro, “El Nacimiento de Encarnación de Díaz”, en Encarnación Rotario, No. 50, Agosto de 1977; Hernández Lugo Lic. Ezequiel, En la Alborada de Encarnación, 1979; Hernández Chávez Arq. Rodolfo H. “Análisis Urbano. Evolución histórica de la traza”, en tesis titulada: El Desarrollo de la arquitectura en la ciudad de Encarnación de Díaz, Jalisco, una aproximación a su conocimiento y salva guardia, 1993:373-380; Chávez Aranda C.P. José Humberto, Encarnación-Mito y Realidades, 2004:182).





Arquitecto Rodolfo H. Hernández Chávez
Cronista de Encarnación de Díaz, Jalisco.


[1] En singular, Tlatoani, significa “el que habla” y era el nombre que se le daba a los jefes indigenas que gobernaban tradicionalmente a las principales comunidades. La unidad dentro de este sitema era el colpulli o tlaxilacalli, que era un grupo de familias que vivían en una sola localidad.

[2] Era un termino que hacia referencia a un asentamiento cercano al agua y sobre una elevacion, entendiendose como el territorio de una entidad étnica  y territorial en la que se organizaron social y politicamente los pueblos indigenas mesoamericanos en el Posclásico (1200-1521).

[3] El Tlatoani, por lo general era el hijo o pariente del Tlatoani anterior.

[4] Transformarce en Macehual, que era el nombre que se le daba a la gente del pueblo, los vasallos, los peones o los jornaleros.

[5] Se traduce Chan como “casa” cuando indica el inmueble donde vive alguien o su hogar, y como “tierra” cuando se refiere al lugar de origen o de residencia de alguien (Sullivan John, 2003:20).

[6] Especial mención, merece el reciente libro de Don Mario, titulado “Bautismos, matrimonios y defunciones, en el primer siglo de Santa María de los Lagos”, 2010. El cual es una herramienta primordial, para quienes empleamos el Servicio de Búsqueda de Ancestros, del Departamento Genealógico de la Iglesia de Jesucristo de todos los Santos de los últimos días, en su Página web www.familysearch.org . Para quien busca a las antiguas  familias asentadas en el Valle de Teocaltiche, es obligatorio consultar el libro del Ing. José Luis Vázquez, titulado Genealogía de Nochistlán Antiguo Reino de la Nueva Galicia en el Siglo XVII Según sus Archivos Parroquiales, 2001. Las familias de ascendencia Hispana, son abordadas con excelente maestría por el Dr. Don Mariano González Leal, en los siete volúmenes de su Magna Obra de Retoños de España en la Nueva Galicia, la cual esperamos este ya a la venta en este año 2010; Otro libro de cabecera que no debe faltar en toda investigación genealógica es el libro de la genealogista Doña María de la Luz Montejano Hiltón, publicado en 1999 con el titulo de Sagrada Mitra de Guadalajara, Antiguo Obispado de la Nueva Galicia, Expedientes de la Serie de Matrimonios, Extractos siglos XVII-XVIII.

[7]  Con el fin de conocer el origen peninsular de la familia Mendoza, contacté vía electrónica a Don José L. G. de Paz, radicado en Madrid y Cronista de la Casa de Mendoza, quien tiene una excelente página Web con el nombre de “Mendoza, Poderosos Señores” en:
 www.unam.es/personal_pdi/ciencias/depaz/mendoza/sigoxv . Quien me indicó, que algunas familias Mendoza, tanto en España como en México, no son descendientes de esta casa, pues en muchos de los casos se adoptó el apellido, como en el caso de los indios, que lo adquirieron durante su bautismo cristiano. Fue así que aprovechando el periodo vacacional de invierno, en el año 2002,  me di a la tarea de escribir algo sobre “Los Mendoza de Teocaltiche”. Trabajo, que luego tuve el honor de presentar en la ciudad de Teocaltiche, gracias a la invitación del Maestro Jose de Jesus Hernandez, Director del Museo Comunitario “Hospital de Indos”.

[8]  En Náhuatl, Capitán se dice: Teyacana, por lo tanto no corresponde la palabra Aquano.

[9] Originalmente debió ser llamado en náhuatl Xahualotl y en cazcán Xahualot, derivado de Xahualli, que hace alusión a una planta de la cual los Indígenas obtenían una tinta negra para sus afeites, y por metonimia Xahualotl significaría “Afeite”, según nos indica René Acuña;  Por mi parte, creo que probablemente el Nombre Xahualot degeneró en Agualo o Aguano, como se le recordaba años después.

[10] Dándole nombre de Pila de Don Miguel quizás por el que tenía su encomendero, Miguel de Ibarra.

[11] Una copia fotostática, me fue proporcionada por el Genealogista Don Mariano González Leal,  pues él conserva la colección de este Diario en la Extensa Biblioteca de su Fundación Márquez de San Clemente. A quien agradezco enormemente la ayuda que me ha brindado durante todos estos años.

[12] Don Tomas de Villalobos, adquirió tierras en la Cañada de los Charcos, por compra que de ella hizo el 17 de Marzo de 1650 a Don Gaspar Macias-Valadez. Fue así, que como dueño de los Charcos, se le hizo merced el 20 de Marzo de 1653  de “La Cieneguita”, consistente en un sitio de ganado menor y ocho caballerías de tierra. Cuyas tierras realengas se encontraban al norte del Sitio del Sauz de los Macias y contigua a la propiedad conocida como “Rancho Viejo”, con sus doce ojos de Agua,  donde también tenía una propiedad Don Nicolás Macias Valadez y su esposa Doña Luisa de Villegas, padres de Doña Catharina Macias-Valadez y Villegas, la esposa de Don Tomas de Villalobos.

[13] AHEA, Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes, Ramo Protocolos Notariales.

[14] AHEA, Ramo Protocolos Notariales.

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